¿Cómo sanar de la complacencia con los demás?
¿Eres una persona complaciente? Si sientes que siempre tienes que hacer todo por los demás, no estableces límites y te sacrificas para que otros consigan lo que desean porque crees que si no lo haces no serás amada o valorada, probablemente lo seas.
Tal vez al principio no parezca un problema ser considerado y tener en cuenta las necesidades de los demás, pero cuando empiezas a sentirte mal por ello y dejas de lado tus propias necesidades, tu autocuidado y tu bienestar, esto genera muchas consecuencias negativas.
En un mundo que a menudo enfatiza la importancia de ser agradable y buscar la aprobación de los demás, la lucha con la complacencia hacia las personas es un desafío común que muchas mujeres enfrentan. Aprender a sanar de estas tendencias es esencial para lograr crecimiento personal, relaciones genuinas y bienestar integral. ¡Te contamos más en este artículo!
Entendiendo la complacencia con los demás
La complacencia con los demás a menudo está arraigada en el miedo al rechazo o al conflicto y conlleva priorizar las necesidades y deseos de los demás por encima de los propios. Este patrón puede reconocerse tanto en hombres como en mujeres, aunque es más común en las mujeres, en parte debido a las expectativas sociales y a los paradigmas antiguos sobre el rol femenino.
Ser complaciente puede manifestarse de diversas formas, como decir sí a todo o reprimir opiniones y sentimientos para mantener la armonía. Aunque la intención sea obtener aprobación y evitar confrontaciones, esta actitud suele generar consecuencias negativas al implicar la represión de la individualidad.
Consecuencias de ser una persona complaciente
Ser complaciente puede generar consecuencias significativas en tu vida, ya que afecta tu salud mental y tu bienestar emocional. Vamos a analizarlas:
Perderte a ti misma como persona:
Buscar la validación de los demás y no validarte a ti misma como mujer puede llevarte a desconectarte de tus deseos, valores y creencias. Esto es una receta para la vaciedad y la confusión, haciéndote más propensa a la manipulación y a perder tu individualidad.
Sentirte abrumada
Dar tanto que terminas sintiendo resentimiento puede agotarte emocionalmente todo el tiempo. El esfuerzo invertido en intentar cumplir las expectativas de los demás incrementa el estrés, la ansiedad y incluso el agotamiento.
Relaciones tóxicas
Las personas complacientes suelen atraer relaciones desequilibradas o narcisistas, ya que tienden a atraer a quienes se aprovechan de su naturaleza y olvidan sus necesidades para cumplir las necesidades de su pareja. Estas relaciones están basadas en el miedo en lugar de en el amor verdadero y la conexión auténtica.
No evolucionas como persona
Cuando te centras constantemente en complacer a los demás, es como si dejaras tu propia vida en pausa; por eso tu proceso de crecimiento queda afectado y detenido.
Resentimiento y enojo
Como todas las personas, tenemos nuestras propias necesidades y deseos. Al ignorarlos constantemente para agradar a otros, se forma una bola inconsciente de ira y resentimiento, que después aparece en momentos inconvenientes, generando confusión. El resentimiento es un resultado natural de este patrón insalubre, y necesita ser abordado y cambiado.
Pasos para sanar de la complacencia hacia los demás
Amor propio
Vivir para complacer a los demás es una señal de empatía, pero también significa que nuestra única “razón” para vivir es hacer lo que otros quieren porque hay algo ‘mal en nosotras.’ Por eso, el primer paso para dejar de ser complaciente es confiar en nuestro valor propio y entender que merecemos lo que necesitamos. Aunque podamos cometer errores, somos individuos que merecen amor, afecto y respeto.
Autocuidado
Reconocer nuestro valor nos da la oportunidad y nos compromete a cuidarnos, ya sea a través de nuestro cuerpo, nuestra dieta, nuestra salud mental o nuestros espacios personales. Dedicar tiempo a actividades que fomenten tu bienestar es una gran manera de hacerlo.
Autoconocimiento y conciencia de sí misma
El autoconocimiento y la conciencia de una misma son herramientas vitales para superar la complacencia. Entender qué necesitamos, qué queremos, nuestras limitaciones y comportamientos poco saludables, al igual que reconocer nuestros talentos, nos ayuda a amarnos tal y como somos. Esto permite buscar personas, entornos y actividades que valoren todo lo que somos.
Aprende sobre trabajo interno AQUÍ.
Establecer límites
Aprender a establecer límites claros diciendo no cuando sea necesario. Recuerda que decir no no te hace egoísta; es un acto de cuidado personal y respeto hacia ti misma.
Assertividad
Cuando aprendes a comunicar tus pensamientos, sentimientos y necesidades de forma abierta y respetuosa, defiendes lo que necesitas y evitas la acumulación de resentimiento.
Practica la comunicación asertiva para expresar tus ideas sin ser agresiva ni pasiva.
Autenticidad
Cada persona es única con sus propias preferencias, traumas y desafíos. Pero esto no significa que debas reprimir tu individualidad para encajar, ser amada o aceptada. Abraza tu autenticidad y reconoce que tu valor no está ligado a cuánto complaces a los demás; está en ser fiel a ti misma.
Sanar de la complacencia hacia los demás es un viaje que incluye autodescubrimiento, compasión y compromiso con tu crecimiento personal. Al identificar las raíces de este comportamiento y priorizarte, puedes avanzar hacia una vida más plena y auténtica, donde tus acciones reflejen tu verdadero yo.
Si necesitas orientación o ayuda en este proceso, accede a una respuesta gratuita de Tarot Evolutivo hoy mismo.